Mas ellos, tomándole, le golpearon […]
Sobre una de las parábolas de Jesús y un paralelo en Babilonia.
(Si deseas una versión completa con transliteración y pie de notas escríbeme.)
Si bien esta ciencia justifica su existencia con la cantidad de sus fuentes, y aunque todavía se encuentra en una fase de consolidación, ya que obras importantes como la “Epopeya de Gilgamesh” todavía no están completas (pero nuevos fragmentos salen a la luz cada año, así como nuevas ediciones), mucho tiempo estuvo a la sombra de la teología y de los estudios bíblicos. En un inicio, cuando se (re-)descubrieron las tablillas y se logró descifrar la escritura cuneiforme, el interés de la mayoría de los filólogos era bíblico, es decir crítico-histórico, es más, muchos de los primeros estudiosos de estas tablillas eran teólogos. En la Asiriología se veía solamente una fuente para un mejor entendimiento de la Biblia. Los estudiosos buscaban similitudes con la Biblia y muchos otros los orígenes de ella. Hoy en día ya no es así, la Asiriología es una disciplina independiente, con un método y objeto de estudio propio.
A pesar de ello, aquél que conoce la Biblia y al mismo tiempo se interesa por el antiguo oriente, no puede evitar encontrar similitudes en las dos fuentes. Hay muchos ejemplos (la mayoría de ellos en el Antiguo Testamento) que ilustran muy bien esta situación. Uno de los casos más conocidos es el del prisma de Senaquerib, rey del imperio asirio (por el 745 a.C.-16.01.680). En ese Prisma cuenta el rey en primera persona sus campañas militares. En la tercera conquista Lachisch y sitia Jerusalén. Este Episodio también fue registrado en los libros de 2. Reyes 18:17; 2 Crónicas 32:9 e Isaías 33.
Sin embargo hay pocos casos en donde se puede comparar la información del Nuevo Testamento. Me gustaría compartir ciertas reflexiones acerca de una tablilla que leímos en un curso sobre cartas neobabilónicas, la cual, a mí parecer, nos brinda información sobre ciertas actividades económicas que se cuentan en el Nuevo Testamento. Me refiero a la tablilla JEOL 33, Nr.18, pp 137ss. La información de esta tablilla le da un trasfondo histórico a una de las parábolas de Jesús. Si bien el lector creyente de la Biblia no siempre necesita una fundamentación con fuentes históricas para ver en los episodios narrados en las Escrituras un hecho que realmente aconteció o de la misma manera se da por sentado, que lugares, ciudades y pueblos mencionados en ella, realmente existieron o en el caso de las parábolas, que dan su mensaje basándose en las costumbres y/o actividades de la época, el lector creyente no busca comprobar que el contexto del mensaje se base en la realidad de la época;v empero encontrar información que testimonia lo que se cuenta en la Biblia es una experiencia alentadora.
En el evangelio de Marcos se cuenta la parábola conocida con el título: “Los labradores malvados”:
«Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas:
Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado. Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.
«¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta escritura habéis leído:
«La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
«Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.»
Marcos 12:1-12 RV1960.
En esta parábola se ilustra la relación económica entre el dueño de un viñedo y los labradores arrendatarios del mismo. Cabe resaltar que no es el dueño quien se ocupa del cuidado del viñedo, sino los labradores arrendatarios. El dueño recibe solamente una parte de la cosecha. Para ello envía a un representante. Esta relación no es exclusiva del Nuevo Testamento o de Palestina. En Babilonia se puede encontrar cientos de cartas que testimonian este tipo de actividad económica.
En su libro sobre aspectos económicos de Babilonia del primer milenio a.C. Michael Jursa presenta un estudio sobre huertos de palmas datileras (uno de los cultivos más importantes en Sudmesopotamia). Él demuestra que los dueños de los huertos no eran los que se ocupaban de los mismos, más bien los encargaban a horticultores profesionales. Ellos preparaban la tierra, plantaban las palmeras y cosechaban los frutos. Esta relación económica es tan antigua que incluso en una de las leyes más antiguas de Mesopotamia escrita en Sumerio (probablemente la lengua escrita más antigua) ya se reglamentaba el porcentaje de la cosecha que le pertenecía al dueño del huerto.
La mencionada tablilla pertenece a la colección de tablillas cuneiformes Schoneveld. La Tablilla proviene probablemente de Borsippa. No se puede encontrar puntos de referencia prosopográficos claros, por lo que la asignación a un archivo determinado no es segura. Se ha propuesto que probablemente pertenecía al archivo de Ea-ilūtu-bāni, de la Familia Ilī-bāni, si esto es cierto entonces la tablilla provendría del reinado de Nabonido. El contenido de la carta son las dificultades del cobro de obligaciones de pago de los horticulores, quienes se muestran violentos ante las exigencias del propietario (que vive en la ciudad). Aunque es muy difícil de entender, se puede extraer de ella información muy valiosa.
La primera edición fue publicada por A. Bongenaar. Una nueva edición fue publicada por Johannes Hackl et al. Las traducciones difieren en algunos puntos sobre todo en la parte final de la carta. En este artículo se usará la edición y traducción en Hackl et al. Dado a que para este pequeño artículo solamente unas líneas son importantes, no se pretenderá hacer nuevas propuestas o ahondar en los problemas que esta carta presenta.
JEOL 33, Nr.18, 137ss.
Traducción
Carta de Itti-Nabû-balāṭu a Niqūdu, mi padre. Quieran Nabû y Marduk hacer, que mi Señor se encuentre bien y saludable.
En lo que concierne a los dátiles verdes de Nabû-mukīn-apli, de los que tú has dicho a Balassū lo siguiente: “envía un mensajero junto con Ina-tēšî-eṭer!”. Cuando él fue junto con el mensajero, hizo un vallado, pero los horticultores no estuvieron de acuerdo con eso [y dijeron]: “Danos las obligaciones de pago!” No sin antes moler a palos a Nabû-kuṣranni y llevarse su manto. Ven aquí por un día, cuando se haya recuperado y nos vamos para allá. De no ser así van a cortar los dátiles y tú no podrás cumplir con tu meta [de cosecha].
Con respecto a lo que [Nabû-kuṣranni] te dijo sobre Ina-tēšî-eṭer: “Ina-tēšî-eṭer no hace nada” sea lo que tu vayas a traer de él [Ina-tēšî-eṭer], él [Nabû-kuṣranni] tiene que, por Nabû según su promesa, acabar con las habladurías sobre él [Ina-tēšî-eṭer].
Si él te ama o te odia, quiera Nabû ser testigo de cuántas pérdidas él [Ina-tēšî-eṭer] te cause.
El autor de esta carta, Itti-Nabû-balāṭu, se queja con Niqūdu, probablemente su padre físico, de que los horticultores no quieren entregar la cosecha por temor a no recibir su parte en forma de obligaciones de pago. Ellos deciden golpear y quitarle las ropas a Nabû-kuṣranni. Ante esta situación Itti-Nabû-balāṭu le pide a su padre que venga para arreglar el problema. El dueño entonces tendrá que tomar una decisión.
Como vemos el contenido de esta carta se puede utilizar para hacer las siguientes comparaciones con la parábola bíblica citada: el dueño del huerto no se ocupaba personalmente del cuidado del huerto. Él vive en una zona urbana y solamente recibía el huerto como herencia o lo compraba para luego arrendarlo a labradores especializados. En el caso de Judea a un vinicultor; en el caso de Babilonia a un horticultor de – sobre todo – palmas datileras.
El arrendamiento de un huerto era una práctica económica común tanto en Babilonia como en la Judea del siglo primero a.C. Esto sugeriría que el arrendamiento parece ser común en todo el Oriente Próximo.
El dueño de un huerto podría tener problemas a la hora de cobrar el arriendo o mejor dicho, al recolectar la parte de la cosecha que le correspondía de los labradores arrendatarios. Estos, a veces, serios problemas podrían ser incluso el moler a palos al encargado de recoger el arriendo.
De esta manera con la tablilla JEOL 33, Nr.18 se puede comprobar, que lo que el Señor Jesús usa como fondo para su parábola, no es una situación meramente ficticia, sino que tiene un trasfondo histórico tangible.
